Tulio Ramírez , 23 de marzo 2026
La universidad venezolana, históricamente entendida como el faro de la movilidad social y la reserva moral de la nación, atraviesa hoy el periodo más oscuro de su existencia republicana. Lo que antaño fue un espacio de vanguardia científica y pensamiento crítico en América Latina, ha sido reducido a una estructura que lucha por su supervivencia básica. Tras
años de asfixia presupuestaria, deserción masiva y un cerco institucional que ha golpeado su autonomía, la posibilidad de una transición democrática hacia este 2026 plantea una pregunta que no admite respuestas tibias,¿es posible reconstruir la academia sobre las ruinas de la crisis?




